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 Joaquín Terrés Joaquín Terrés
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lunes 25 de abril de 2011, 09:00:09
El Montseny. Matagalls y Sant Segimon
Tipo de Entrada: RELATO | 1 Comentarios | 4150 visitas

...nos quedamos maravillados ante la sorpresiva visión de la escalofriante y colgada sobre una estrecha peña, Ermita de Sant Miquel dels Barretons; y más abajo de ésta y de su pared, el conjunto medieval de Sant Segimon con aspecto medio ruinoso. Bello e increíble...

      Anna me dijo que iríamos a casa de su hermana Mabel a celebrar su cumpleaños y que nos podríamos quedar a dormir en casa de Canadà Park; e incluso al otro día hacer una ruta por el Montseny. Ya hacía 2 semanas que habíamos hecho actividad de montaña: en Montserrat y en la Sierra de Callosa en Alicante; y ésta sería la tercera seguida que saldríamos a la montaña. Yo le dije que de acuerdo, perfecto; y si nos acercábamos al macizo del Montseny, el siguiente e imprescindible pico tenía que ser el Matagalls.

     Ya había leído u oído hablar del Matagalls: en mi mapa de geografía española y a Enric que siempre hablaba de subir o ir al Matagalls como si se fuera hacer un gran esfuerzo, empresa o costoso trabajo. Cuando subimos al Turó de l’Home ya veía dicho pico con sus tapizadas laderas de bosques de hayas, marrones y deshojadas por le invierno. Una montaña, una cima emblemática y querida.

 

Abajo Coll Formic


     Por ello, y gracias a mi reciclado mapa de Alpina encontrado en esta misma sierra, ideé un recorrido fácil de subida al Matagalls. No quería volver a darle otra paliza a Anna en la montaña, al menos en tan corto plazo de tiempo desde Montserrat. Dos sitios eran los idóneos: Coll Formic y Coll de Sant Marçal. Ya con altura suficiente y comodidad para que no sea una actividad forzosa y sí fácil pero entretenida. Elegí, finalmente, Coll Formic por que era el lugar más cercano a nosotros, y por que desde el Coll de Sant Marçal estaría mejor hacer recorridos a Les Agudes por Castellets y otros puntos interesantes.

     Puse la noticia de la actividad en Madteam, por pura información y curiosidad o protocolo; y Zodiaco me contestó que más interesante sería hacer el recorrido de subir al Matagalls junto con la visita, a la bajada, de Sant Segimon, que si no quedaría una actividad algo insulsa. Miré en internet que era Sant Segimon, y en el mapa, y donde se encontraba. Al final la sugerencia me pareció interesante y el lugar atractivo. Según el tiempo que tardáramos en la subida, pasaríamos por el conjunto medieval de Sant Segimon o no.

 

Subiendo desde Coll Formic

Magníficos árboles junto a la senda


     El pasado domingo 3 de abril, cogimos el coche (no muy temprano, el desayuno en casa de Canadà Park es un lujo sin prisas) y nos acercamos a Coll Formic. Al llegar, cual fue mi sorpresa al comprobar la cantidad de gente, coches y visitantes que había en aquel lugar, con un restaurante y todo. Aparqué en un camino como pude (con sorpresa a la vuelta) y comenzamos la marcha poco después de las 11 de la mañana desde la misma pista a un poco más altura que el propio Coll Formic. Coll Formic está a 1.144 mts. de altitud, y mirando la altura del Matagalls y la distancia, no será un desnivel ni dificultad excesivamente esforzado... ni mucho menos, hay domingueros, niños, curiosos y turistas que suben por las sendas, pero también montañeros, senderistas y corredores de montaña entrenándose en este habitual recorrido.

     Seguimos el G.R.-5 que cerca de Coll Formic se interna por un corto bosquecillo de árboles suntuosos, formidables y magníficos; la senda, muy desgastada y ancha, se agarra en ocasiones al suelo rocoso y desnudo. Salimos de los bosquecillos al coger altura, y sin perder la senda del G.R. por la que andaremos hasta la misma cumbre del Matagalls, volvemos a cruzar una pista y nos acercamos a las altas laderas del Turó d’en Besa, con su caseta en su cumbre, por su lado sureste hacía el este. Hay gente que sube y baja, que corre y anda despacio, que se para y que prosigue... pero si que hay gente, bastante gente en ésta tradicional subida al Matagalls.

 

Detrás el Turó Gros de Santandreu

En el Plá de La Barraca


     Pronto llegamos a una especie de planicie, a una especie de collado y delante una esforzada subida a una loma algo escarpada. Estamos en el Plá de La Barraca, verde y amplio: una arruinada construcción circular, un pozo de nieve, y un escondido vallecillo surcado por bosquecillos de hayas, marrones y desnudas: es el Sot de la Fagetona con el Torrent de Rentadors (según los mapas). Enfrente la subida al Turó Gros de Santandreu de 1.542 mts., que se hace sin complicaciones y que será la subida más inclinada del recorrido. Desde su cumbre se ve al fondo una cruz: es la cima del Matagalls. Ahora la ancha senda sigue casi por la cumbre de este cordal de la sierra en dirección al Collet dels Llops y a la subida directa a la Creu, a lo más alto del Matagalls. Antes nos desviamos hacía la Font de La Rosa, según la indicación en la misma senda, Font del Matagalls o Font del Collet dels Llops según que mapa miremos. Un chorrillo de agua sale debajo de la extraña construcción, y varios letreros y dedicatorias. Una de ellas sobre las restauraciones de las fuentes, entre ellas, la que nos encontramos ahora, con un familiar símbolo y nombre que me recuerda a mi viejo club de montaña de Almoradí: El Centro Excursionista Almoradí, el Centro, “El Centre”. Antes los límites de los hayedos se han acercado, raquíticos y desnudos de hojas pero enmarañados con muchas ramas, a la senda por la que circulamos; las “ginebras” también abundan como matorral, de tal manera que a un lugar del recorrido cogerá el nombre por su gran  cantidad.

     Después de una ligera, empedrada, desgastada y no demasiado larga subida, llegamos a lo más alto del Matagalls, donde una magnífica cruz enclava en la parte más alta del mismo pico. Estamos a 1.696 mts. y la cima está llena de gente: niños, curiosos, domingueros, senderistas, montañeros... lo mismo que antes. Peleas e impaciencias por hacerse una foto con el monolito en solitario, algo imposible salvo por la amabilidad de aquellos que llegamos y tenemos que esperar antes de tocar por primera vez lo más alto del Matagalls. Las vistas increíbles: un extenso manto marrón y continuo inunda la cara norte-noreste, un increíble hayedo cruzado por caminos y sendas, terminando en las afueras de la famosa localidad de Viladrau. Bello. A la derecha o sureste el seguimiento de la sierra hacía las cúspides de Les Agudes, alta y encrespada por este lado con su cresta de Castellets, y el Turó de l’Home, alta loma más al sur de la hermana Les Agudes que, desde esta parte, a penas se vislumbran sus antenas adyacentes del Puig Sesolles. Almorzamos o comemos, admirando las vistas al norte en un inclinado prado pegado a la cumbre y al resé del fuerte viento que sopla en la sierra.

 

Saliendo de la Font de La Rosa

Llegando a la cima del Matagalls


     Fotos, videos de rigor, de cumbre y alegría por la actividad, y enseguida comenzamos la bajada. La subida ha sido muy amena, así que decido acercarme al lugar del que decía este “amigo cibernético”: Sant Segimon. Para ello solamente debemos coger lo alto de la loma que quedaba a la izquierda cuando subíamos, para seguirla, sin bajar, hasta el final, donde se encontraría Sant Segimon. Desde el Matagalls se ve perfectamente el camino que debemos seguir, incluso veía gente subir y bajar por ese punto, cuando subíamos; queda justo hacía el oeste. Por una amplía loma casi limpia de matorrales y ningún árbol seguimos con una bajada suave y sencilla. Llega un momento que dejamos la dirección oeste para ir hacía el noroeste; a la vez un simpático bosquecillo de hayas se acerca por nuestra derecha. Siguiendo por lo más alto de esta loma, dejamos de ver a tanta o ninguna gente; todo el dominguerismo se ha quedado en la subida habitual al Matagalls. Cosa que despertará la desconfianza de Anna por si no fuéramos por buen camino al no encontrarnos con nadie. Vamos en dirección al Coll Saprunera pasando por el Plá dels Ginebres donde, como ya he señalado antes, abunda este “alcohólico matorral”. La bajada es simpática, suave, casi aburrida.

 

Cima del Matagalls

Camino de Sant Segimon


     Ya en el Coll Saprunera unos montañeros que nos habían adelantado optan por bajar desde aquí, de la ladera, por la izquierda en busca de la pista hacía Coll Formic. Anna duda y pregunta desconfiada: “Ells baixen per aquí...!”, “Ja, per nosaltres tenim que arribar a Sant Segimon per lo mes alt de la lloma”... o algo así. Como siempre termina siguiéndome (no le queda más remedio) y después de cruzar un prado con hermosas vacas, rodear el Turó de Collsaprunera y superar por el lado norte, derecho el Turó de Sant Miquel, nos quedamos maravillados ante la sorpresiva visión de la escalofriante y colgada sobre una estrecha peña, Ermita de Sant Miquel dels Barretons; y más abajo de ésta y de su pared, el conjunto medieval de Sant Segimon con aspecto medio ruinoso. Bello e increíble.

 

Llegando a la Ermita de Sant Miquel dels Barretons

Sant Miquel dels Barretons y Sant Segimon    Sant Segimon


     La Ermita de Sant Miquel no es gran cosa: una construcción con una sola estancia que no parece ni iglesia ni monumento religioso. Lo sorprendente de esta construcción es el lugar en la que está ubicada. Vemos un cartel, y después de visitar Sant Miquel dels Barretons, decidimos seguirlo para que nos guíe hacía Sant Segimon. Por la parte oeste del risco bajamos por una suntuosa senda indicada con manchas de pintura y algún que otro escalón artificial, y terminamos en la pista que nos lleva a Sant Segimon desde Coll Formic. Justo aparecemos en el Coll de Las Tres Creus, donde una extraña cruz algo diablesca nos recuerda el nombre del lugar. A la derecha y norte llegamos a Sant Segimon, muy cerca, por una estupenda pista que atraviesa un estupendo hayedo. La llegada al conjunto medieval es espectacular, entre las ramas y hayas desprovistas de hojas y la tierra marrón llena de ellas, salvo en la pista. Un par de parejas se han acercado por la pista para visitar también el lugar. Un cartel señalizador nos indica que por aquí podemos llegar a Viladrau. Y después del hayedo llegamos a la valla cerrada que nos impide entrar en las construcciones. Parece que la están restaurando y en obras. Cabe destacar su ¿campanario? con tejado puntiagudo con una veleta chirriante en la punta del mismo. El resto de las construcciones parecen grandes y formidables, con recios muros y pintorescos perfiles de arquitectura medieval. Muy interesante y bonito.

 

Llegando a Sant Segimon


     Debemos volver ya y lo haremos por la misma pista, camino arriba, en busca de Coll Formic. Ahora no hay pérdida ni dudas; hay que seguir la pista en dirección contraría a Sant Segimon. Pasamos por la Font de Sant Miquel dels Sants y aprovechamos para beber y rellenar la cantimplora en el abundante chorrillo que cae de la misma; con un agua cristalina y fresca. Mientras nos recorremos las curvas de la pista, nos adentramos en hermosos hayedos que hacen las delicias de mi cámara de fotos: abundantes, sanos y magníficos árboles algunos de ellos dignos de ser protagonistas de alguna que otra instantánea. Recorremos el anteriormente nombrado vallecillo del Sot de Les Estrelles con el Torrent de Rentadors, ruidoso, de aguas abundantes, que termina, más arriba, en el Sot de la Fagetona. Por la pista nos acercamos de nuevo al Turó Gros de Santandreu, que vemos al fondo. Yo estoy arto de andar por la pista y en el mismo sitio donde cruza el anteriormente nombrado torrente (justo después de cruzarlo), decido coger una senda a la izquierda y hacia arriba paralela a otro riachuelo que desemboca en el ruidoso torrente. Anna no está de acuerdo, no quiere salirse del camino e ir monte a través por los hayedos, piensa que nos perderemos o que tardaremos más por cualquier incidencia en el recorrido. De aquí quiero llegar de nuevo al G.R. que cogimos de subida al Matagalls y bajar por él hasta Coll Formic. En un cruce de escondidas sendas escojo mal, hacía la izquierda dirección este, y nos dirigimos de nuevo al Plá de La Barraca. En este lindo prado cogemos el G.R. en dirección a Coll Formic sin complicación pero con algo más de recorrido (no mucho, pero más entretenido y bonito). Al llegar a Coll Formic Anna se percata que hemos tardado más que yendo por la pista; pero bueno, lo bonito es internarse en el bosque, pasear por los prados y saltar arroyos... no seguir como rebaños de borregos pistas transitadas por domingueros y vehículos, es aburrido y antimontañero.



     Al llegar al coche me encuentro con la sorpresa de una “presunta o posible infracción” por circular por una pista de un parque natural prohibida a los que no son vecinos del lugar. ¡¿circular?! ¿100 metros pista adentro para poder aparcar en el atestado lugar, donde ya habían aparcado otros coches?... ¡¿Y que vecinos?! ¡si no hay casa ni vivienda por allí! Pero bueno, esta tontería no impediría el celebrar y disfrutar de la actividad realizada, de la experiencia vivida y del reconocimiento de un nuevo lugar recorrido y admirado. A ver si la próxima ya me acerco a Les Agudes por el Coll de Sant Marçal, o visitando alguna parte de sus hermosos y extensos hayedos. Excepcional montaña con excepcionales rutas.


mapa de la ruta

 



Álbums de Fotos relacionados:

1 Comentarios
Enviado por Zodiaco el lunes 23 de mayo de 2011

“Hola Joaquín, me alegro de que te fuera bien la excursión. A ver si es verdad y pronto puedes irte a ascender a Les Agudes desde Sant Marçal. Verás como la cresta dels Castellets te sorprende gratamente. Hasta Pronto.”


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