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 Joaquín Terrés Joaquín Terrés
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viernes 11 de marzo de 2011, 08:15:40
Conociendo El Corredor
Tipo de Entrada: RELATO | 2489 visitas

...por ello, y después de estudiar mapas que Maribel me proporcionaba en su “torre” del lugar, antiguos, nuevos, modernos... y de idear alguna ruta sacada también de libros, guías de la biblioteca de la Sagrada Familia... me dispongo a hacer una bella ruta por esta montaña el día de mi cumpleaños, el domingo 26 de diciembre del año pasado. Esta vez Anna me acompañará y será una primera exploración, inspección y visita de muchas que me gustaría realizar.

     Que lujo es tener una casa en las inmediaciones de este bello, singular y místico lugar. La montaña o sierra o monte de El Corredor cierra la vista al mar desde el interior de Cataluña, y solo le puede hacer verdadera sombra el cercano Montseny y poco menos su hermano la Serra  del Montnegre. Tener una “torre” en la urbanización de Canadá Park con vistas a la hermosura, la vida y la espesura del bosque de El Corredor, es un magnífico punto de partida para realizar excursiones y paseos, y tornar a encontrarnos con la esencia de la Naturaleza.

Entrando en el parque

Seguimos por el camino


     Después de que Anna, Mabel y Maribel me llevaran a coger setas (bonita costumbre gastronómica catalana) por las inmediaciones de Canadá Park (no se puede decir el lugar exacto nunca, jeje) y por la espesura de las laderas de esos montes, me quedé alucinado con el cuidado, vida, belleza y armonía que me ofrecían estos bosques; más que coger setas, yo las fotografiaba como si de un tesoro se tratara alucinado por la cuantía, calidad, hermosura y cuantía de ellas con un fondo boscoso también de iguales cualidades.

     Por ello, y después de estudiar mapas que Maribel me proporcionaba en su “torre” del lugar, antiguos, nuevos, modernos... y de idear alguna ruta sacada también de libros, guías de la biblioteca de la Sagrada Familia... me dispongo a hacer una bella ruta por esta montaña el día de mi cumpleaños, el domingo 26 de diciembre del año pasado. Esta vez Anna me acompañará y será una primera exploración, inspección y visita de muchas que me gustaría realizar.

Surera sin la corteza

Llegando al Truy


     Hace frío. Casi -3º C. Subimos en coche hasta la parte más alta de la urbanización de Canadá Park (que se llega desde Vilalba Sasserra) y cogeremos un camino en lo más alto de la calle asfaltada (antes de que termine la misma y empiece a bajar); al comienzo del camino ya nos encontramos con el cartel del Parque Natural de El Montnegre y El Corredor. Enseguida este camino termina en su parte alta desembocando en otro que viene por nuestra derecha, justo junto a un depósito de agua. Bien, pues este camino es el que cogeremos hacía la izquierda y de subida y ya no lo dejaremos hasta toparnos con la pista principal que viene de las inmediaciones de Can Castellar (antes de Vallgorguina). Anna me cuenta sus andanzas, juegos y travesuras por estos lugares, montes, bosques, de niña y adolescente. Me cuenta que lo llaman el “valle de las brujas”, a Vallgorguina, por las leyendas de akelarres, brujas y otros rituales entre los bosques de estas enigmáticas montañas; también habitadas en la prehistoria por aquellos que edificaron esos dolmenes y monumentos erigidos en nombre del Sol, la Luna, las Estrellas, la Tierra, la propia Naturaleza y a aquellos que nos dejan para retornar al mundo espectral y desconocido de los “muertos”. Incluso la propia Iglesia (o los que las construían) han puesto aquí su pequeño granito de arena o impronta con templos, ermitas y santuarios... e incluso, en la no muy alejada actualidad, “brujas modernas” habitan y viven en casas y “torres” de estos parajes.

Masia del Truy

Edificación y alrededores de la masia del Truy


     Nos toparemos con algunos cruces de caminos más o menos transitados o desgastados. Nosotros seguiremos por el que más evidente y principal nos parezca seguir, y siempre en la misma dirección, hacía el este-sureste. A medida que caminamos, a nuestro entorno nos topamos con viejas sureras que les han quitado la corteza en la tradicional labor de sacar el corcho. El bosque en un día tan magnífico como este (a pesar de ser algo gélido) está especialmente bello. También cruzaremos perpendicularmente una línea de alta tensión, por la cual, me comenta Anna, también se puede llegar, por la senda que va de torre en torre al mismo Corredor.  El camino termina en la pista anteriormente mencionada, una pista muy bien arreglada y que sube al Santuario del Corredor; junto a ella señales de G.R., el G.R.-92. Seguimos la pista hacia nuestra derecha y hacia arriba (sur-sureste) pero enseguida, y siguiendo el G.R. como buen montañero y cabra que soy, nos adentramos en una senda a la izquierda muy bien señalizada que nos deriva otra vez en la pista (acortando camino) y a las puertas de la masía de Truy (o Trull en los mapas). Fotos y un verdor especial se escapan por los praderíos y arboledas de esta habitada y envidiada edificación, al igual que un escandaloso y alertador perro.     

Ciclistas por El Corredor

Acercándonos al Santuario


     Seguimos entre la pista y la senda, siempre hacia arriba en busca de los más alto del lugar, la cima de El Corredor. Nos encontramos con ciclistas y con carteles indicadores de mejora de los senderos G.R.... eso no lo conozco de donde vengo. En seguida, entre el bien cuidado bosque, llegamos a una especie de explanada en la parte más alta libre de árboles, y en un lado del praderío el Santuario del Corredor. Lugar de encuentro y romería para los lugareños; con un restaurante que hace las delicias de los más hambrientos. Muchas celebraciones y fiestas se han hecho y se hacen en este lugar en el que reina la tranquilidad y la belleza de la montaña. Justo al lado pero escondido entre la abundante foresta, está el vértice geodésico y la torre de vigilancia de incendios que nos indican la parte más alta de El Corredor (657 mts.). Una leve y simpática subida nos lleva al lugar. Fotos, almuerzo y más fotos celebrando la cumbre de El Corredor.

Santuario del Corredor

Pradería junto al Santuario


     Quiero seguir ahora a lo largo de la cima de la sierra hacía el Área Recreativa del Corredor, y hacer una circular buscando y encontrando un camino alternativo al de subida para bajar a Canadá Park. Una ancha y cómoda senda nos lleva a lo largo de su lomo y de bajada hacia el lugar. Al fondo vemos el mar a un lado (izquierda) y las montañas de la cordillera prelitoral al otro (derecha). Anna se preocupa; vamos hacia abajo y en dirección contraria a la ruta de subida. Justo en el área recreativa, cruzamos la pista asfaltada y ya nos movemos por la vertiente norte y de bajada. Ahora seguimos y nos escondemos por una pista que recorre la cuenca del Torrent del Sot del Fangal, primero por su derecha y al poco tiempo por la izquierda. No encontré Ca l’Arenes para seguir una pista más directa de bajada hacia Ca n’Illa y de ahí a Canadá Park para realizar la circular. Supongo que estaba escondida entre la exuberante vegetación y bosque... y siempre es mejor no arriesgarse a perderte por un bosque o monte que aún no conoces bien... aunque te guste “perderte” por los montes. Así que seguimos por la pista que recorre el Torrent del Sot del Fangal hasta que unas indicaciones de P.R. nos llevaron por sendillas escondidas, hasta el Santuario del Corredor de nuevo. Mientras pasamos por un lugar muy húmedo y de abundante vegetación, bien cuidada y frondosa. Fue un acierto hacer el recorrido del Torrent del Sot del Fangal.

 Bosques desde la cumbre del Corredor 

Cumbre de El Corredor


     Ya de nuevo en el Santuario del Corredor decidimos deshacer, desandar el camino de subida. Así no llegaríamos tarde a la “torre” donde Maribel y la familia ya habían preparado una comida de cumpleaños y San Esteban especial. La actividad fue muy provechosa y bonita, y fue la primera de otras que idearé para ir reconociendo un terreno bello y boscoso, lleno de pistas y con peligro de desorientación. Pero de increíble valor y belleza natural... magníficos, verdes y frondosos bosques.

Camino del área recreativa

 mapa El Corredor
 


     Otra mañana diferente de otro día, más concretamente el sábado 22 del mes siguiente, salimos a dar una vuelta por otras inmediaciones del hermoso lugar; reconocerlo y buscar una ruta alternativa a la subida a El Corredor, era el objetivo. Visitamos la antigua Iglesia de Santa María o Esglèsia Vella, con su pequeño y emocionado cementerio que hacía resurgir recuerdos entrañables y enigmáticos de la mente de Anna. De nuevo caminos (todos casi iguales) y muy numerosos se internan en la montaña, en el bosque. Una cruz de hierro aparece en uno de ellos. Parece una señal para intentar santificar o acotar un lugar consagrado a la magia, a la Naturaleza. Volvemos por otro camino, salimos del bosque y nos acercamos un poco más a la civilización para regresar a la torre de Canadá Park. Antes pasamos por al lado de una vieja, antigua y grande casa rural, y por la desolada y raquítica Font del Dùc. Un recorrido provechoso y tranquilo que nos hizo descubrir otro trocito del magnífico Parque Natural de El Montnegre y El Corredor.

Alrededores de Canadà Park

 l'Esglèsia Vella entre el bosque 


     Aún me faltan por recorrer y disfrutar muchos lugares de este parque, de estas sierras, de estos bosques... y seguiré disfrutando cuando lo explore y le idee unos recorridos emocionantes y de belleza latente, vívida y hermosa.         

Gran surer sin la corteza

Font del Duc

 



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